La ayuda a las familias
Objetivos de la ayuda al doliente
- Proporcionar apoyo emocional.
- Aliviar el sufrimientoen la primera fase del duelo.
- Facilitar el duelo, al ayudar a expresar sentimientos y aceptar de manera progresiva la realidad.
- Detectar riesgos incipientes y corregirlos en una fase precoz.
- Tratar posibles problemas superpuestos (lipotin-úas, hipoglucemia en diabéticos, crisis psicóticas).
- En el caso de un donante potencial de órganos, el Coordinador de trasplantes puede ofrecer una al temativa a la familia: la donación
Evaluación del duelo inmediato
Los dos aspectos a considerar son: el sufrimiento del doliente y los riesgos aparejados.
Es difícil distinguir entre el dolor y la aflicción «normales» y «anormales», hasta que transcurran unos cuantos rneses o más, desde la muerte del ser querido.
Pero siempre el sufrimiento del doliente es mayor si se trata de: muertes inesperadas, «inoportunas» por la edad o las circunstancias, un hijo de corta edad o incluso adolescente, el cónyuge.
Los riesgos que puede conllevar un duelo
Son factores de riesgo el tipo de muerte, las características de la relación dolientelfallecido ya mencionadas, las características del superviviente y las circunstancias sociales.
Las ideas de suicidio son frecuentes en el caso de la muerte de un niño pequeño de manera súbita e inesperada, en viudos, ancianos y hombres que pierden a su madre.
Los supervivientes más vulnerables pueden ser:las amas de casa que no trabajan fuera del hogar, las personas con niños pequeños en casa, los cuales sufrenm asimismo un riesgo; aquellos que expresan intensos sentimientos de autorreproche.
Las circunstancias sociales adversas se dan en personas de baja condición socioeconómica, aquellas que tienen apoyo social inadecuado, las que viven solas; las que han tenido trastornos psiquiátricos previos; también en las que abusan del alcohol u otras drogas.
Crisis agudas de desorganización conductual, en las que es mejor no intervenir si lo solucionan familiares o amigos. En otros casos, el profesional debe mantener una actitud tolerante, empática, sin crfticas ni juicios de valor y tratando siempre de calmar la angustia del doliente.
La posible demora potencial del duelo y su encronización.
Estos riesgos deben valorarse cuidadosamente y si se duda, avisar al psiquíatra.
Ayuda en el duelo inmediato
La ayuda al doliente al resto de la familia, ha de prestarse mediante intervenciones en distintos momentos:
Cuando la o el paciente está muy grave
- Procurar a los dolientes una sala donde encuentre una cierta intimidad.
- Avisar a otros familiares y amigos, que forman grupos de autoayuda.
- Informar de manera precisa, sencilla y clara.Inicialmente el médico, luego, haciéndoles visitas frecuentes una persona del equipo.
- Prestar apoyo empático, que pen-nitirá que expresen su ansiedad y otros sentimientos.
- Asegurarles que se está haciendo todo lo humaidnte posible, empleando todos los recursos y cuidados intensivos, para ayudar a la o el paciente.
- Preguntar si desean algún servicio religioso.
Cuando el ser querido fallece
- Procurarles un ambiente acogedor y ofrecerles bebidas calientes -que alivian tensiones-.
- El médico comunicará la muerte y les explicará como ha ido el proceso. Se quedará unos minutos más para preguntarles cómo se sienten; puede utilizar algún contacto físico respetuoso y ofrecerse para hablar con ellos más adelante, si lo desean.
- Permanecerá con ellos la persona que les ha ido informando periódicamente; «les permitirá», animará y aceptará cualquier tipo de expresión de sus sentimientos, manteniendo una actitud empática.
- La contemplación del cuerpo del fallecido es muy importante para evitar posteriores fantasías, temores y fantasmas. La persona que se haga cargo de los familiares del fallecido :
- Les advertirá si el cuerpo presenta alteraciones visibles o cual es su aspecto actual (intubado, conectado al respirador si es donante de órganos,etc.)
- Les permitirá que le toquen y le hablen, «que puedan despedirse».
- Les permitirá que le toquen y le hablen, «que puedan despedirse».
- Les acompafiará durante todo el tiempo que permanezcan con el cadáver. No suele prolongarse más allá de 15 minutos.Les invitará a salir transcurrido ese tiempo.
Las primeras horas del duelo.
Durante las primeras horas del duelo, se tendrán en cuenta las siguientes directrices:
- Se avisará, si lo desean, a algún familiar o amigo.
- Se les ayudará a expresar sus sentimientos «a su modo y manera», manteniendo una comprensión empática.
- Se les animará a que hablen de sus sentimientos hacia el fallecido, sin forzar nunca la situación. Respetar el silencio. Acompañarles.
- Ayudarles a asumir la hostilidad, especialmente la dirigida contra el difunto, el médico, el sistema sanitario.
- Ayudarles a iniciar las gestiones necesarias.
- En los casos en que no toman decisiones, sugerirles que vayan a comer, dormir, cte.
- Evitar al máximo tranquilizantes e hipnóticos. A veces resultan cómodos para el personal o determinados familiares, pero son peligrosos porque pueden posponer o patologizar el duelo.